Germán José Castillo Romero nació el 24 de mayo de 1990 en Villa Germania, un corregimiento anclado en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta. Vino al mundo en la finca de su abuelo, el viejo Evaristo, que por esas ironías de la vida se llamaba «El Comienzo». Y allí, justo donde debía, comenzó a escribir su historia: allí nació un rebelde, un niño único. El menor de cinco hermanos, hijo de Rosmery Romero, criado por su abuelo Evaristo Romero y su abuela Lilia Tarifa —una de esas abuelas parteras de los pueblos, que tuvo el honor de recibirlo por primera vez.
Fue intrépido desde el día uno. Creció con pasiones que no cabían en lo que llaman «lo normal»: el rock, el metal, las culturas alternativas, el punk, el emo. Rebelde desde niño, nunca cambió para agradar. No era de grises: o blanco o negro, amado u odiado, pero siempre original, siempre él.
Y estaba el deporte. El gym, el running, la carretera vacía al amanecer. Corrió por muchos rincones de Colombia y de cada uno se trajo medallas, experiencia y amigos que solo el deporte sabe regalar. Un genio fuerte, una forma de ser que a veces chocaba, pero apasionado y leal a los suyos: a su familia y a sus amigos. Alegre, divertido, libre.
Fueron 36 años bien vividos, disfrutados a fondo, entregando pasión, alegrías y momentos únicos. SO VA es una representación original de su vida. Y esta primera edición es exactamente eso: recordar su pasión y homenajearlo de la manera que a él le habría gustado —corriendo, con deporte y con todos los suyos.
Queremos que este sea su legado: un evento que corramos todos los años, sus amigos y todo aquel que quiera sumarse a esta historia. SO VA no busca un ganador; busca inmortalizar una historia y una pasión por el deporte. Por eso no se corre el día de su partida, sino cerca de donde todo comenzó: el último sábado de mayo, cerca de su cumpleaños. Y al sonar la campana, todos gritamos «¡SO VA!» y arrancamos juntos.

Kovzo, Mainger, Germán. Este muro es para reírnos y recordarlo juntos: escribe esa anécdota, ese momento, esa historia que viviste con él —con tu nombre o de forma anónima. Y si no lo conociste pero esta historia te movió, cuéntanos qué te trajo hasta aquí. Cada mensaje queda aquí para siempre.
SO VA convierte la afirmación con la que Germán enfrentaba la vida en un hábito colectivo: cada año, una ciudad entera decide que sí puede.
Es una carrera no competitiva, abierta a todas las edades y capacidades. Se corre, se camina o se rueda. El único requisito es arrancar —y no llegar solo. La edición especial parte de su sitio favorito, el Restaurante Manzo Di Maiale (km 1 vía Guacoche).
Toda inscripción recibe su número de dorsal oficial, consecutivo, en PDF listo para imprimir.
La edición I es la única que nunca se repite. SO VA no vende visibilidad: ofrece pertenencia a una tradición que apenas empieza. Súmate como aliado y deja tu marca en el homenaje.
Cada aporte se destina a la organización de la carrera: hidratación, señalización, medallas y seguridad en ruta. Gracias por sostener este homenaje.